Cómo acompañar a alguien en duelo: qué decir, qué hacer y qué evitar
Artículo escrito y revisado por María Bernardo, psicóloga general sanitaria con número de colegiada M-35582.
Quienes han perdido a un ser querido suelen coincidir en que lo más duro no siempre es el funeral, porque ese día casi todo el mundo está rodeado de gente. Lo más duro llega unas semanas después, cuando el teléfono deja de sonar y los demás parecen volver a su vida mientras la propia sigue detenida. Es entonces cuando notas cómo la pérdida se deja notar en el día a día.
Si estás buscando cómo acompañar a alguien en duelo, probablemente te importa mucho esa persona y te da miedo decir algo inoportuno o no estar a la altura. Es una preocupación muy habitual, y a menudo es lo que hace que nos alejemos justo cuando más falta hacemos.
En este artículo te cuento qué necesita alguien que ha perdido a un ser querido, qué frases ayudan y cuáles no, cómo apoyar en el día a día y en las fechas más difíciles, y cuándo conviene buscar ayuda profesional.
En María Bernardo Psicología te ofrecemos un espacio para entender lo que estás sintiendo y atravesar la pérdida a tu ritmo, sin prisas y sin juicios, desde un enfoque cercano y basado en la evidencia.
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Qué necesita una persona en duelo
Antes de pensar en qué decir o qué hacer, ayuda entender cómo funciona el duelo, ya que mucho de lo que hacemos con buena intención parte de ideas que no se ajustan a lo que la persona está viviendo.
El duelo no tiene calendario
En psicología, se entiende por duelo el proceso emocional, físico y social que vivimos tras la pérdida de alguien importante. No sigue un calendario ni unas fases que haya que cumplir en orden. Hay personas que se sienten algo mejor a los pocos meses y otras que tardan mucho más, sin que eso signifique que lo estén haciendo mal.
Lo que sí suele repetirse es el contraste entre las primeras semanas, en las que todo el mundo está pendiente, y lo que viene después. Cuando el entorno empieza a pensar que «ya debería estar mejor», la persona en duelo suele sentirse más sola que nunca.
Un día bien y al siguiente no: también es duelo
A veces, nos desconcierta ver a alguien en duelo reírse en una comida o volver al trabajo con normalidad, y al día siguiente encontrarlo hundido. Esto es algo esperable y también forma parte del duelo. Las investigadoras Margaret Stroebe y Henk Schut lo explicaron con su modelo de proceso dual del duelo, según el cual las personas oscilan entre dos tipos de momentos.
En unos se conectan con la pérdida, lloran, recuerdan y echan de menos, mientras que en otros se ocupan de seguir adelante, retoman rutinas, se distraen o resuelven asuntos prácticos. Las dos cosas forman parte de un duelo sano, y reírse un rato no significa olvidar ni haber superado la pérdida.
Lo que cuentan quienes lo han vivido
Un estudio publicado en PLOS ONE preguntó a 372 personas en duelo qué apoyo les había servido y cuál no. Lo que más valoraron fue que alguien les escuchara, que validara lo que sentían y que nombrara a la persona fallecida sin incomodidad. También agradecieron la ayuda práctica, sobre todo cuando se la ofrecían de forma concreta.
Lo que más les dolió fue sentirse abandonadas, que les metieran prisa para estar bien y que intentaran «arreglar» su dolor con consejos. En consulta lo escucho a menudo, y casi nadie recuerda las palabras exactas que le dijeron, pero sí quién estuvo.
Qué decir a alguien que está en duelo
Es probablemente la duda que más se repite y algo que te preocupa si estás leyendo este artículo. Ante una pérdida tenemos miedo de quedarnos en blanco o de decir algo que haga más daño. La buena noticia es que no hace falta encontrar la frase perfecta, porque no existe.
Frases que acompañan
Las frases que más ayudan suelen ser sencillas y honestas. No intentan explicar la pérdida ni quitarle peso, solo dejan claro que estás ahí. Algunas que funcionan bien son estas:
- «Lo siento muchísimo».
- «No sé qué decirte, pero aquí estoy».
- «¿Cómo estás hoy?», que es más fácil de responder que un «¿cómo estás?» general.
- «No tienes que estar bien conmigo».
- «Me acuerdo mucho de cuando…», compartiendo un recuerdo de la persona fallecida.
Y si no te sale nada, el silencio también acompaña. Sentarte a su lado, dar un abrazo o simplemente quedarte un rato dice mucho más de lo que parece.
Frases que, sin querer, hacen daño
Hay frases que decimos con todo el cariño, pero que la persona en duelo puede vivir como una forma de quitarle importancia a su dolor o de meterle prisa. Esta tabla recoge algunas de las más habituales y una alternativa para cada una.
| En lugar de… | Prueba con… |
|---|---|
| «Está en un lugar mejor» | «Lo siento mucho, sé lo importante que era para ti» |
| «Al menos vivió muchos años» | «Le vas a echar mucho de menos» |
| «Sé exactamente cómo te sientes» | «No me imagino lo que estás pasando, pero aquí estoy» |
| «Tienes que ser fuerte» | «Puedes estar como necesites estar» |
| «Llámame si necesitas algo» | «El jueves te llevo la cena, ¿te viene bien?» |
| «Ya va siendo hora de pasar página» | «¿Cómo lo estás llevando estos días?» |
Lo que tienen en común las frases de la izquierda es que buscan aliviar el dolor de la otra persona, y a veces también nuestra propia incomodidad. El duelo no necesita que lo corrijan, necesita espacio. Si te interesa entender por qué ciertos comentarios bienintencionados duelen, te recomiendo leer sobre la invalidación emocional.
Nombrar a la persona que ha fallecido
Muchas personas evitan mencionar a quien ha fallecido por miedo a «recordárselo» a quien está en duelo. Pero esa persona no lo ha olvidado ni un minuto. Lo que suele doler es lo contrario, que nadie la nombre, como si no hubiera existido.
Un paciente me contaba que lo que más agradecía de un amigo era que siguiera hablando de su hermano con naturalidad, recordando anécdotas o diciendo «a él le habría encantado esto». Nombrar a quien se ha ido es una forma de mantener vivo su recuerdo, y para muchas personas en duelo es un alivio enorme.
Cómo ayudar en el día a día
Acompañar a alguien en duelo tiene más que ver con los gestos que con las palabras. Estas son las cuatro claves que más recomiendo en terapia a quienes quieren ayudar.
- Ofrece ayuda concreta.
- Escucha más de lo que hablas.
- Respeta su forma de vivirlo.
- Sigue ahí cuando los demás se vayan.
Ofrece ayuda concreta
El «llámame si necesitas algo» se dice con toda la buena intención, pero casi nadie llama. La persona en duelo suele estar agotada, no sabe qué pedir o siente que molesta. Por eso funciona mucho mejor proponer algo concreto, como llevar la comida un día, ocuparte de los niños una tarde, acompañarla a hacer un trámite o hacer la compra. Una oferta concreta es mucho más fácil de aceptar que una invitación abierta.
Escucha más de lo que hablas
Cuando alguien nos cuenta su dolor, tendemos a responder con consejos, con nuestra propia experiencia o con frases para animar. Lo que la persona suele necesitar es algo más sencillo, que alguien la escuche sin juzgar y sin intentar cambiar lo que siente. Si repite la misma historia varias veces, déjala. Contar lo ocurrido una y otra vez es una forma de asimilarlo.
Respeta su forma de vivirlo
Hay personas que necesitan hablar mucho y otras que prefieren silencio. Hay quien vuelve al trabajo a la semana y quien necesita más tiempo. Hay quien quiere hacer cosas para distraerse y quien no tiene fuerzas para nada. Ninguna forma es mejor que otra. Acompañar es adaptarte a lo que esa persona necesita, aunque no se parezca a lo que harías tú, y preguntarle directamente qué le ayuda en lugar de suponerlo.
Sigue ahí cuando los demás se vayan
Las primeras semanas suelen estar llenas de visitas y mensajes. Después, poco a poco, la vida de los demás vuelve a la normalidad. Es justo entonces cuando más se nota la ausencia y cuando tu apoyo puede marcar la diferencia. Un mensaje al cabo de unos meses, una llamada sin motivo o un plan sencillo transmiten algo muy importante, que no te has olvidado de su pérdida. Apúntate en el calendario recordar a esa persona dentro de un mes, de tres y de seis.
Fechas difíciles: aniversarios, Todos los Santos y Navidad
Hay días del año en los que la ausencia se nota más. Saber cuáles son te permite adelantarte y estar presente cuando más falta hace.
La primera vez de todo
El primer año después de una pérdida está lleno de primeras veces. El primer cumpleaños de la persona fallecida, el primer aniversario de su muerte, la primera Navidad, el primer verano sin ella… También fechas como Todos los Santos, en las que muchas familias visitan el cementerio y el recuerdo está muy presente.
En consulta veo a menudo que los días previos se viven con más angustia que el propio día. Es habitual que la persona se sienta más irritable, cansada o triste en las semanas anteriores, aunque no sepa explicar muy bien por qué.
Cómo acompañar en esos días
Lo más sencillo suele ser lo que más ayuda. Un mensaje ese día con un «hoy me acuerdo mucho de ti y de tu madre» hace sentir a la persona que no está sola. También puedes preguntarle cómo le gustaría pasar la fecha, porque hay quien prefiere estar acompañado y quien necesita un rato a solas.
En Navidad, ayuda hablar con antelación de cómo organizar las celebraciones. Algunas familias deciden cambiar las tradiciones, otras dejan un hueco para recordar a quien falta, por ejemplo con una vela o un brindis. No hay una forma correcta de celebrarlo, y respetar lo que la persona en duelo necesite es la mejor manera de acompañarla.
Cómo acompañar según quién esté en duelo
Las claves generales sirven para todos, pero la relación que tienes con la persona en duelo cambia un poco la forma de acompañar.
Si es tu pareja
Convivir con el duelo de tu pareja puede ser muy exigente, sobre todo si tú también querías a la persona que ha muerto. Es habitual que cada uno lo viva a un ritmo distinto, y que uno necesite hablar mientras el otro se refugia en el trabajo o en el silencio. Esas diferencias no significan que a uno le importe menos. Ayuda asumir parte de las tareas del día a día, tener paciencia si baja el deseo o la energía y preguntar qué necesita en lugar de suponerlo.
Si es un amigo o un familiar
Cuando el duelo es familiar, a menudo varias personas lo están viviendo a la vez, y cada una a su manera. Evita comparar quién sufre más o quién «lo está llevando mejor», porque suele generar distancia entre las personas afectadas. Con los amigos, lo más importante es no desaparecer. Seguir proponiendo planes sencillos, aunque te digan que no, transmite que sigues ahí sin presionar.
Si es un compañero de trabajo
En el trabajo basta con un mensaje breve y sincero, como un «siento mucho lo de tu padre». No hace falta más si no tenéis mucha confianza. A su vuelta, trátale con normalidad y respeta si no quiere hablar del tema. Si puedes, ofrece ayuda concreta con la carga de trabajo durante las primeras semanas, porque la concentración suele resentirse bastante durante el duelo.
Si es un niño o un adolescente
Los niños también hacen el duelo, aunque a menudo de forma intermitente. Pueden estar jugando con normalidad y, de repente, preguntar por la persona que ha muerto. Ayuda usar palabras claras como «ha muerto» en lugar de expresiones como «se ha dormido» o «se ha ido de viaje», que pueden confundirles o asustarles. Responde a sus preguntas con sinceridad y a su nivel, mantén sus rutinas y avisa en el colegio. En los adolescentes, el apoyo de sus amigos puede ser tan importante como el de la familia, así que conviene respetar ese espacio sin dejar de estar disponible.
Cuándo el duelo necesita ayuda profesional
La mayoría de las personas atraviesan el duelo con el apoyo de su entorno, sin necesidad de terapia. Pero en algunos casos el dolor se queda atascado, y conviene saber reconocerlo para animar a pedir ayuda a tiempo.
Duelo normal y duelo prolongado
El duelo, por intenso que sea, no es un trastorno. Solo en algunos casos el dolor se queda atascado, y los manuales que usamos los profesionales de la salud mental para diagnosticar recogen entonces el trastorno de duelo prolongado. Se habla de él cuando, pasados al menos entre seis meses y un año desde la pérdida, el dolor sigue siendo tan intenso que impide a la persona retomar su vida. Un metaanálisis publicado en el Journal of Affective Disorders estimó que afecta a alrededor del 10% de los adultos en duelo.
Esta tabla puede servirte de orientación.
| Duelo esperable | Conviene consultar |
|---|---|
| El dolor llega en oleadas, con momentos de alivio | El anhelo y el dolor son constantes y no dan tregua |
| Poco a poco retoma algunas rutinas | Pasan los meses y no consigue retomar su vida |
| Puede recordar a la persona con tristeza y también con cariño | Evita todo lo que le recuerde a ella o no piensa en otra cosa |
| Le cuesta aceptar la pérdida, pero empieza a asumirla | Sigue sin poder creer que haya ocurrido |
| Mantiene la esperanza de volver a estar bien algún día | Siente que la vida ha perdido todo su sentido |
Si quieres saber qué otras señales merece la pena vigilar, aquí te explico las señales tempranas en salud mental. Y si la persona habla de no querer seguir viviendo o de hacerse daño, no esperes. En España puede llamar, o puedes llamar tú, a la línea 024 de atención a la conducta suicida, gratuita y disponible las 24 horas, o al 112 si hay un peligro inmediato.
Cómo sugerir ayuda sin presionar
Proponer terapia a alguien en duelo es delicado, porque puede sonar a «lo estás haciendo mal». Ayuda plantearlo desde la preocupación y el cariño, con frases como «te veo sufrir mucho y me gustaría que tuvieras más apoyo», y no como una exigencia. También puedes ofrecerte a buscar un profesional con esa persona o a acompañarla a la primera cita. Si tiene dudas sobre lo que puede aportarle, quizá le ayude leer a qué se va al psicólogo.
Cuidarte tú también mientras acompañas
Acompañar el dolor de otra persona cansa, sobre todo si se alarga en el tiempo o si tú también estás en duelo. Es normal sentirte desbordado, no saber qué más hacer o necesitar distancia en algún momento. Cuidarte no es abandonar a quien acompañas, es lo que te permite seguir a su lado. Repartir el apoyo con otras personas, poner algunos límites y tener tus propios espacios de descanso marca la diferencia. Si sientes que cargas con demasiado, puede ayudarte leer cómo manejar la carga mental.
Preguntas frecuentes sobre el acompañamiento de una persona atravesando un duelo
¿Qué decir a alguien que ha perdido a un ser querido?
Lo más sencillo suele ser lo que más ayuda, como un «lo siento muchísimo» o un «no sé qué decirte, pero aquí estoy». No hace falta encontrar la frase perfecta. Conviene evitar frases que minimizan el dolor o meten prisa, como «está en un lugar mejor» o «tienes que ser fuerte», y sustituirlas por otras que simplemente reconozcan la pérdida.
¿Es mejor hablar de la persona fallecida o evitar el tema?
En general, ayuda más nombrarla que evitarla. Quien está en duelo no se ha olvidado de su pérdida, y que los demás eviten mencionarla puede hacerle sentir que esa persona ya no importa. Compartir recuerdos y decir su nombre con naturalidad suele vivirse como un alivio, aunque conviene estar atento a si en algún momento prefiere no hablar del tema.
¿Cuánto dura un duelo normal?
No hay una duración fija, porque depende de la persona, del vínculo y de las circunstancias de la pérdida. El dolor suele ir perdiendo intensidad poco a poco, aunque reaparezca en fechas señaladas. Solo se habla de duelo prolongado cuando, mucho tiempo después de la pérdida, el dolor sigue siendo muy intenso e impide retomar la vida. En ese caso, conviene consultar con un profesional.
¿Qué hacer si la persona en duelo no quiere hablar?
Respetarlo y seguir presente. Hay personas que necesitan silencio o que prefieren hablar con otras personas, y no por eso tu apoyo vale menos. Puedes acompañar con gestos, como un mensaje de vez en cuando, un plan tranquilo o ayuda práctica, y dejarle claro que estarás ahí cuando quiera hablar, sin presionarle para que lo haga.
Bibliografía
- Cacciatore, J., Thieleman, K., Fretts, R., & Barnes Jackson, L. (2021). What is good grief support? Exploring the actors and actions in social support after traumatic grief. PLOS ONE, 16(5), e0252324. Ver en PLOS ONE →
- Lundorff, M., Holmgren, H., Zachariae, R., Farver-Vestergaard, I., & O'Connor, M. (2017). Prevalence of prolonged grief disorder in adult bereavement: A systematic review and meta-analysis. Journal of Affective Disorders, 212, 138-149. Ver en PubMed →
- Stroebe, M., & Schut, H. (1999). The dual process model of coping with bereavement: Rationale and description. Death Studies, 23(3), 197-224. Ver en Utrecht University →
Tanto si acompañas a alguien en duelo como si eres tú quien lo está atravesando, estamos aquí para ayudarte.
- Quieres apoyar a alguien que ha perdido a un ser querido y no sabes muy bien cómo hacerlo.
- Acompañar su dolor te está desgastando y necesitas un espacio para ti.
- Eres tú quien está en duelo y sientes que el dolor no da tregua con el paso de los meses.
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